Con el precio de las energías por las nubes, todo el mundo intenta buscar las soluciones más eficientes para reducir los consumos y sus facturas asociadas. Cada vez es más común apostar por soluciones basadas en aerotermia como la forma más eficientes para climatizar la vivienda o disponer de agua caliente, pero, ¿Qué es la aerotermia?
Los sistemas de aerotermia están diseñados para aportar calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente todo el año extrayendo la energía ambiental contenida en el aire mediante un ciclo termodinámico.
Los sistemas de aerotermia se basan en lo que comúnmente conocemos por bombas de calor. Estos dispositivos revierten el ciclo refrigerante introduciendo aire caliente en invierno, ya que el equipo ubicado en el interior ejerce de unidad condensadora y el exterior de unidad evaporadora. En verano funciona aportando aire frío, en este caso el equipo interior ejerce de unidad evaporadora y el exterior de unidad condensadora. Esta fuente de energía es considerada como sostenible: la utilización del aire exterior es ilimitada, no produce combustión y por lo tanto tampoco genera humo ni ningún tipo de combustión.
La eficiencia energética de este sistema de climatización se produce al obtener hasta un 80% de la energía del aire. Este hecho tiene como efecto que las bombas de calor aerotérmicas multiplican de forma exponencial la potencia eléctrica del compresor, aumentando de forma notable la eficiencia del conjunto. Por cada Kw eléctrico que utiliza una bomba de calor, se puede llegar a obtener normalmente unos 4,5 kW (en modo calefacción) y 3,5kW (en modo refrigeración). Evidentemente dependerá de las condiciones ambientales exteriores y las solicitaciones de los espacios habitables, pero en cualquier caso son equipos altamente eficientes que llegan incluso a considerarse como energía verde a pesar de funcionar con electricidad. Normalmente, cualquier máquina del mercado suele tener un COP (coefficient of performance, es decir, coeficiente de rendimiento) alrededor de 4, o lo que es lo mismo, que por cada kW de energía eléctrica que consume, es capaz de ofrecernos 4 kW de energía térmica, es decir, nosotros pagamos la cuarta parte de la energía que obtenemos realmente de la máquina.
Los sistemas basados en aerotermia se presentan como la solución con mayor tasa de ahorro a largo plazo ya que los costes de usabilidad, a pesar de la inversión inicial, son ínfimos en comparación a otras soluciones. El precio de calentar 1kWh (con datos de 2022) es de:
- Electricidad: 0,285 €/kWh (Radiadores eléctricos)
- Pellets: 0,085 €/kWh
- Gas natural: 0,164 €/kWh (Caldera térmica)
- Aerotermia: 0,041 €/kWh
Si además disponemos de generación eléctrica con placas fotovoltaicas, la aerotermia permitiría programar para concentrar su funcionamiento en las horas diurnas y que su fucionamiento sea prácticamente gratuito el 60-70% del tiempo, lo que haría que el retorno de la inversión inicial fuera incluso más rápido (además de consumir/contaminar menos, que siempre es importante)
Con la aerotermia logramos obtener un sistema de calefacción, de aire acondicionado y de agua caliente sanitaria, aumentando de forma exponencial la eficiencia obtenida, el ahorro económico y los costes de mantenimiento. También estamos ahorrando en términos de ocupación de espacio.
De media con el ahorro obtenido se consigue amortizar la inversión en menos 5 años, logrando incluso reducirlo si se combina con otras fuentes renovables como placas fotovoltaicas, si se mejora el aislamiento de la envolvente edificada (fachadas y sobre todo ventanas) o si se puede hacer uso de alguna de las múltiples subvenciones que fomentan esta transición ecológica necesaria.
VENTAJAS
La aerotermia ofrece numerosas ventajas, tanto para el particular como para la sociedad, y por ello la mayoría de las viviendas de nueva construcción cuenta ya con este tipo de sistemas:
- Ofrece un alto nivel de eficiencia y rendimiento.
- Permite reducir las emisiones y el consumo de energía, contribuyendo así a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
- Facilita el ahorro en las facturas tras el desembolso inicial y tiene utilidad durante todo el año.
- Es cómodo, seguro y fiable al no depender del suministro de combustibles ni de mantenimientos complejos. Además, su funcionamiento es relativamente sencillo.
- Mejora la calidad del aire a nivel local al eliminar por completo las emisiones de partículas tóxicas que provocan los sistemas basados en calderas de combustión.
- Existen subvenciones y bonificaciones fiscales que incentivan su instalación
- Posibilidad de usar para calefacción además suelo radiante que, si bien aumenta algo más el coste de la intervención, aporta un confort inigualable.
DESVENTAJAS
- A nivel doméstico es necesario disponer de un espacio para la unidad exterior (equipo de tamaño similar al de los aires acondicionados que conocemos), así como de un espacio interior para el intercambiador y el acumulador de ACS.
- El coste inicial de los equipos y de su instalación.
- Normalmente el calor por aire suele generar disconfort térmico respecto a otras soluciones tradicionales, por dos factores fundamentalmente:
- Exceso de velocidad en el flujo de aire y ambiente reseco
- Baja inercia, de forma que cuando el sistema deja de funcionar, la sensación de calor se pierde antes (sobre todo en viviendas mal aisladas o con ventanas de baja calidad)
Sin embargo, puede usarse con suelo radiante y solucionar estos inconvenientes.
Enlaces
Para profundizar más sobre estos sistemas, le aconsejamos consultar algunas referencias comerciales, ya que su documentación, esquemas e incluso videos en RRSS suelen ser muy aclaradores al respecto:


