El sonido no deseado o desagradable se denomina ruido. El ruido fue declarado contaminante ambiental por la Organización Mundial de la Salud a principios de los años setenta y pronto se consideró como una de las formas de contaminación más comunes de las zonas urbanas que afecta a la calidad de vida de las personas que habitan en ellas. Diversos estudios relacionan la exposición al ruido de las personas con enfermedades como el riesgo cardiovascular, la hipertensión, enfermedades del corazón e infartos, trastornos del sueño, y está demostrado que afecta al desarrollo cognitivo de los niños. Esto supone un problema a atajar en países como España, donde el 18% de la población asegura sufrir problemas causados por el ruido.
PROTECCIÓN FRENTE AL RUIDO
En la edificación distinguimos entre acondicionamiento acústico y aislamiento acústico. El primer concepto trata sobre la calidad acústica en el interior de un recinto, controlando aspectos como la reverberación, por ejemplo, en salas de conferencias o restaurantes. Por su parte, el aislamiento acústico trata sobre el sonido que se transmite de un recinto emisor a otro contiguo receptor, tanto por vía aérea como estructural. Ambos conceptos son diferentes y, por tanto, requieren técnicas distintas para su mejora.
La transmisión acústica desde el exterior a un recinto del edificio o entre dos recintos se produce por diferentes caminos: los directos y los indirectos. La transmisión directa es a través del elemento separador y las indirectas a través de los flancos o elementos puntuales. El aislamiento acústico entre dos recintos depende de todas estas vías de transmisión y su valor estará condicionado por el elemento constructivo de menor aislamiento.
El ruido llega al interior de los edificios a través de las fachadas, cubiertas y los suelos en contacto con el aire exterior. De todos los elementos que componen esta envolvente acústica, el elemento más débil es el hueco. Por tanto, en muchas ocasiones, sino en la totalidad, para mejorar el aislamiento acústico respecto del exterior es imprescindible sustituir las ventanas de la fachada.
A la hora de escoger unas nuevas ventanas hay que prestar atención especial a los vidrios, que tengan espesor suficiente, y emplear soluciones aislantes para los cajones de persiana o sustituyéndolo por ventanas monoblock.
En el interior de los edificios hay que considerar el aislamiento a ruido aéreo y el aislamiento a ruido de impactos. Las estrategias en el primer caso pasan por mejorar las prestaciones del elemento separador, mientras que en el segundo debe eliminarse el ruido en origen, empleando elementos amortiguadores que actúen como absorbentes acústicos.
En osar arquitectura nos comprometemos a ser escrupulosos con la aplicación de las exigencias normativas y prestacionales que marca el CTE para conseguir unos niveles de comportamiento acústico aceptables, y asegurándonos en obra de que son ejecutados adecuadamente, poniendo atención a las soluciones constructivas y los posibles puentes acústicos.
Fuente: Siete llaves para un edificio, editado por el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España. ISBN: 978-84-09-16187-4


